Uno de sus primeros éxitos fue la madrastra de ‘Beetlejuice’ (1988), dirigida por Tim Burton.
Catherine O’Hara, la veterana actriz fallecida tras una breve enfermedad, era considerada por muchos una leyenda de la comedia en Estados Unidos, y como tal deja un legado de personajes que marcaron a varias generaciones, desde la madre de ‘Mi pobre angelito’ a la excéntrica Moira Rose de ‘Schitt’s Creek’, papel que le valió numerosos premios, entre ellos el Globo de Oro.
O’Hara nació en Toronto en 1954 y creció en una familia católica de orígenes irlandeses.
Se estrenó a los 20 años en la serie de comedia ‘SCTV Network’, a la que entró como suplente pero acabó convirtiéndose en una de las estrellas del formato.
💔 "Home Alone" star Macaulay Culkin reacts to Catherine O'Hara's death.
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"Mama. I thought we had time."
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Su participación en esa serie le valió su primer Emmy, que recibió en el año 1982.
No fue hasta casi cuarenta años después, en el año 2020, cuando la Academia de la Televisión de EE.UU. la premió de nuevo. Aun así, O’Hara siguió cosechando papeles para el recuerdo.
A finales de los años ochenta su nombre empezó a sonar con fuerza en el mundo del cine, pues logró captar la atención de los espectadores con papeles que aparentemente eran más secundarios.
Uno de sus primeros éxitos fue la madrastra de ‘Beetlejuice’ (1988), dirigida por Tim Burton, donde dio vida a una escultora obsesionada con la decoración que volvió a interpretar en la secuela ‘Beetlejuice Beetlejuice’ (2024).
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Poco después llegó el que es el papel por el que será más recordada: Kate McCallister, la madre que olvida a su hijo en ‘Home Alone’ (1990) y ‘Home Alone 2: Lost in New York’ (1992)
Las escenas de O’Hara recorriendo aeropuertos abarrotados e intentando desesperadamente conseguir un asiento en cualquier vuelo por haber olvidado a su hijo, interpretado por Macaulay Culkin, calaron en el imaginario colectivo.
La actriz era consciente de que este fue el papel que le marcó y hasta ella misma bromeó, en el homenaje a Culkin cuando recibió la estrella en el Paseo de la Fama, con ser la “madre falsa que le dejó solo en casa no una, sino dos veces”.
A partir de ahí, O’Hara participó en otros proyectos como ‘Best in Show’ (2000) y ‘A Mighty Wind’ (2003), cuando formó un dúo con Eugene Levy, con el que años después repetiría.
En paralelo, se consolidó como una de las voces imprescindibles del cine de animación con papeles como Sally y Shock en ‘The Nightmare Before Christmas’ (1993), donde volvió a trabajar con Tim Burton, Tina en ‘Chicken Little’ (2005) o Mrs. Walters en ‘Monster House’ (2006).
La carrera de la intérprete está considerada por muchos como uno de los mejores ejemplos del salto de actriz de culto por un papel a fenómeno global tardío.
Y este viaje fue gracias a su trabajo en la comedia canadiense ‘Schitt’s Creek’.
Interpretar a Moira Rose a lo largo de las seis temporadas de la serie creada por Dan Levy y su padre Eugene Levy la rescató para aquellos que la conocieron en sus primeros papeles y la descubrió para quienes quizá nunca la habían visto.
En la serie da vida a una exestrella de telenovelas caída en desgracia que intenta mantenerse en su momento de gloria vistiendo de forma extravagante y con una actitud sobreactuada.
La mezcla de humor y ternura con la que adornó el personaje le otorgó el cariño del público y el aplauso de la crítica, que le entregó numerosos premios y la reconoció nominándola entre las mejores intérpretes del año por este papel.
Ganó el Emmy a mejor actriz principal de comedia en 2020, el Globo de Oro en 2021 y seis Canadian Screen Awards consecutivos como mejor actriz en serie de comedia por ese papel.
Con sus pelucas y su acento, Moira Rose permitió a O’Hara despedirse como una estrella de la comedia reconocida por varias generaciones.
EFE




