Cinco días, cuatro muertes y el virus: una tragedia familiar en Guayaquil

Foto: EFE

El coronavirus le arrebató, en apenas cinco días, a las personas más importantes de su vida. Paulina Carvajal perdió a sus padres, a su esposo y a uno de sus hermanos sin apenas poder comprender lo que estaba sucediendo a su alrededor. La ciudad ecuatoriana de Guayaquil, en la que vive, estaba siendo arrasada por el virus. Su hogar también.

A sus 39 años, los mismos con los que falleció su marido, Carvajal es quizás el caso más dramático del terremoto emocional y humanitario que vivió la llamada “Perla del Pacífico” en la segunda quincena de marzo y la primera de abril, con miles de contagios y fallecidos, aun hoy no cuantificados.

“El coronavirus lo tuvimos todos aquí en casa, pero los más perjudicados fueron mi esposo, que falleció el 25 con mi papá, y mi mamá, que falleció el 30 con mi hermano”, dijo Paulina

Paulina cree que su hermana y ella, también contagiadas, están vivas “de milagro”, y que se salvaron por seguir el consejo de sus otras tres hermanas: no acercarse a ninguna clínica y permanecer en casa, una decisión que supuso altos gastos en medicinas y oxígeno.

La guayaquileña no sabe cómo se infectaron, pero sospecha que pudo ocurrir en el negocio familiar: “Siempre hemos sido muy unidos y nos veíamos todo el tiempo. Creemos que pudo ser ahí”.

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Al mirar atrás, rememora cómo el dolor provocado por el luto, sumado a la propia enfermedad, la hicieron flaquear. Porque el coronavirus no le permitió pasar el duelo inicial: cada vez que lloraba, su cuerpo respondía peor.

“Si no hubiese tenido a mis hijas, a lo mejor no habría luchado por mi vida y, sinceramente, habría dejado que dios me llevara -confiesa-. Era duro todo lo que me estaba pasando, pero tenía que tranquilizarme y estar con ellas, criarlas”. EFE