Comienza el Festitango de Medellín con el fervor de La Cumparsita

El XI Festival Internacional de Tango (Festitango) inició en Medellín con el fervor de La Cumparsita en su centenario y el cantor argentino Nahuel Pennisi, que conquistó a los asistentes en la inauguración con la sencillez de su interpretación.

En la Plaza Gardel, ubicada junto al aeropuerto Olaya Herrera, donde murió hace 82 años el “Zorzal Criollo”, cerca de 6.000 personas presenciaron la apertura de esta edición del festival que combinó canto, baile y melancolía, para emprender un viaje por un género que se reinventa cada año en Medellín.

“Es un honor estar en esta ciudad que se ha convertido en una capital internacional en tango, en parte por este festival. Tango, Medellín y el Olaya con los restos de Gardel para compartir esta música y un gran fervor”, expresó el embajador de Argentina en Colombia, Marcelo Stubrin, en un corto discurso de apertura.

El espectáculo inició “Al compás de La Cumparsita”, como lo dicta el eslogan del Festitango, en la interpretación de la Orquesta de Tango de la Red de Escuelas, que posteriormente le dieron otra dimensión a este tango icónico para rendirle homenaje en compañía de la Orquesta Filarmónica de Medellín con “una versión original” de esta canción creada por el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, según explicó a Efe el director del evento, Julio César Sierra.

El estreno de siete tangos colombianos, para mostrar la evolución del talento local, llenó de emotividad el escenario al unir fronteras con canciones como “Lejos de ti”, “A Medellín le duele el tango” y “Esto no puede ser un tango” que hicieron sentir que el legado de abuelos y padres continúa vivo en el lugar donde murió Gardel.

Con el magnetismo de Nahuel Pennisi y el especial sonido de su guitarra, que reposa por completo en sus piernas mientras descubre acordes, avanzó la noche. Su voz lució plena cuando regaló de entrada “Afiche”, un tango emblemático que hizo propio para robar aplausos en una plaza que también recibió bien la interpretación del “Ojalá” que inmortalizó Silvio Rodríguez