Extravagancia de las élites: murciélagos, cisnes y rinocerontes en Davos

Foto: Reuters

El brote de coronavirus procedente de la ciudad china de Wuhan ha dejado, además de algunas decenas de muertos y más de 40 millones de personas en cuarentena, la estrafalaria noticia, para el estómago europeo, de que en algunos países se comen murciélagos; pero la sopa de murciélago, que según algunas fuentes podría estar en el origen de la epidemia, no es el único uso que se le puede dar a estos mamíferos voladores.

En el Foro Económico Mundial que se ha celebrado en la localidad suiza de Davos, los murciélagos eran el reclamo de una de las más de 350 mesas redondas y encuentros que han reunido a cerca de 3.000 asistentes procedentes de 118 países y a unos 220 periodistas; la profesora de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Dublín Emma Teeling explicó a su atento auditorio que investigaciones con murciélagos están siendo muy prometedoras en el campo del rejuvenecimiento y el alargamiento de la vida.

Según sus cálculos, retrasar dos años la edad media de fallecimiento de los seres humanos podría ahorrar 7 billones de dólares sólo en los Estados Unidos en los próximos 50 años; no ha sido este el enunciado más extravagante de un Foro que ha recibido a 53 jefes de Estado y/o de Gobierno, y que comienza todas las mañanas con unos minutos de meditación durante los cuales cuesta concentrarse dado que a las 08:00 horas la temperatura ronda los 10 grados bajo cero.

Si la meditación matutina no funciona, siempre se puede acudir a las “cenas sensoriales en la oscuridad” organizadas por la empresa británica Capaxia y en las que el comensal no puede ver absolutamente nada, ni lo que come ni a sus compañeros de mesa; además de las cenas en la oscuridad, el Foro de Davos ha ofrecido cenas con líderes espirituales como el rabino Berel Lazar, de la comunidad judía de Rusia, su Santidad el patriarca Bartolomé, de la Iglesia de Constantinopla, o el presidente del centro de meditación hindú Mohinder Singh Ahluwalia.

Pese a su prometedor título, en la mesa redonda sobre “Unicornios” lo que se abordó fue la evolución de empresas de nueva creación a las que el mercado acoge con entusiasmo pero que en poco tiempo se esfuman pese a altísimas valoraciones de bancos de inversión; en ella participó nada más y nada menos que el presidente y consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon; además de unicornios, cisnes y rinocerontes han centrado también algún debate, como el que intentó delimitar riesgos para los mercados financieros como los cisnes negros -acontecimientos imposibles de prever con enormes y perniciosos efectos en la economía- o rinocerontes grises -eventos que se sabe que van a ocurrir pero que nadie es capaz de detener.

En cinco días durante los cuales se ha abordado la descarbonización del planeta, los conflictos comerciales y las tensiones geopolíticas, también ha habido tiempo para que la profesora de neurociencia de la Universidad de Londres Sophie Scott tratara de explicar por qué la risa es contagiosa; fuera del recinto, la noticia más extravagante de la semana, no confirmada por la agencia de noticias suiza, es la detención de dos supuestos fontaneros que en realidad eran espías rusos. EFE