Sensación de abandono e incertidumbre entre libaneses tras protestas

Foto: Reuters

Cien días después del estallido popular en el habitualmente pacífico Líbano, el país se ha radicalizado y los libaneses que han exigido en las calles cambios profundos se encuentran entre un sentimiento de abandono por la falta de representación en el nuevo Gobierno y la incertidumbre por la situación económica; el 17 de octubre los libaneses decidieron salir a las calles del país para protestar por las medidas tomadas por el anterior gabinete y la corrupción de los dirigentes que ha llevado al país a ser uno de los más endeudados del mundo y a afrontar una de sus peores crisis económicas en la que la ayuda internacional es crucial para salvarse.

El político independiente Hasan Diab fue nombrado primer ministro el pasado 19 de diciembre al frente de un Gobierno que él mismo calificó de “tecnócrata” y cuyos 20 integrantes fueron anunciados esta semana.

“La gente no se siente representada. La formación del gobierno se produjo desconectada de las protestas y los ministros apenas han elaborado sus planes y cómo abordarán los desafíos existentes”, señala a Efe Tamirace Fakhoury, profesora de Ciencias Políticas de la Lebanese American University (LAU).

El nuevo Ejecutivo encabezado por el independiente Hasan Diab, musulmán suní, cuenta con un gran respaldo: Hizbulá y sus aliados, agrupados en la alianza proiraní y prosiria 8 de Marzo; sin embargo, la ayuda internacional que necesita este nuevo gabinete puede pender de un hilo por el rechazo de socios como Estados Unidos o el Reino Unido a que Hizbulá tenga presencia en el Gobierno.

“La cooperación internacional será aún más un desafío dado el hecho de que Hizbulá forma parte del Gobierno, con los ministerios de Salud e Industria”, indica a Efe Filippo Dionigi, profesor en la Universidad de Bristol y autor del libro “Hezbollah, Islamist politics and International Society”.

Afirma que va a ser “más difícil” este tipo de conexión internacional por la “cero simpatía de Estados Unidos a un Gobierno respaldado por Hizbulá” así como por el reciente anuncio del Reino Unido de declarar a Hizbulá como “grupo terrorista, incluyendo su rama política”; Washington no se ha pronunciado aún al respecto y el Reino Unido ha asegurado que está “preparado” para apoyar al Líbano, pero espera que este gobierno “demuestre su compromiso con la reforma”.

Tan solo una hora después de la formación del Gobierno, los libaneses volvieron a salir a las calles tras “la semana de la rabia” que dejó en tan solo un fin de semana más de 500 heridos entre manifestantes y miembros de las fuerzas del orden, según datos de la Cruz Roja libanesa y del cuerpo de seguridad; este fin de semana se han convocado más concentraciones frente al Parlamento, fortificado para evitar que los manifestantes accedan.

“El nacimiento del gobierno se encontró con una importante disputa popular. La gente no se siente representada (…) Los ciudadanos de a pie se sienten abandonados en la oscuridad”, arguye Fakhoury; añade que puede haber “una mayor radicalización de las protestas” en caso de haber un control de los capitales, que “se han vuelto insoportables para los libaneses” por la falta de regulación del Banco Central.

Los libaneses no pueden retirar más de 300 dólares por semana en sus bancos por los límites que ha decidido imponer cada entidad provocando colas y enfado de muchos de los ciudadanos en una economía fuertemente dolarizada; Fakhoury duda de que el Gobierno “está alineado con las demandas de los manifestantes”. EFE