Todo habría sido una confusión de animales en caso de restaurante en San Gil

Foto: UCC

Tras el escándalo producido en un restaurante de comida china en San Gil, donde presuntamente estaban distribuyendo productos con carne de perro, razón por la que las autoridades sanitarias decidieron sellar este establecimiento; pues con respecto a esta controversia, la administradora del lugar conocido como “China Town”, esclareció que la carne era de otro animal.

Lea también: Investigan presunta venta de carne de perro en restaurante chino de San Gil

Wendy Saray Osuna es la administradora de este restaurante, lugar que fue señalado de adoptar prácticas en contra de la sanidad, y todo después de que se hicieran virales en un medio local las fotografías que pusieron en alerta a todo San Gil, pues se veían cuerpos animales de dudosa procedencia; dicha funcionaria explicó a un medio local que “acá no se consume carne de perro, ni se le echa al arroz chino”.

Osuna aseguró que lo que se ve en las imágenes divulgadas es efectivamente de este establecimiento, pero no era un perro, sino un camuro, animal que comercializan en la plaza de mercado de este municipio; añadió que la preparación de este animal se realiza quemando el cuero de la criatura para que esté tenga buen sabor, pero que se trata de una especie típica de la región.

“La persona estaba arreglando dos camuros que se compraron acá en San Gil, en la plaza de mercado. Se compraron para un evento que hubo y ellos quisieron dar un plato típico de la región”, sostuvo la mujer ante El Regional.

Cabe aclarar, que el camuro es una especie muy parecida a la oveja, y el hecho habría generado polémica en las redes sociales porque las imágenes posteadas en las redes podrían dar a entender cualquier especulación, sin embargo, desde el restaurante se sostuvo que este animal es muy comercializado y que no debería alarmar a sus clientes y mucho menos a las autoridades sanitarias, pues consideran que solamente fue un mal entendido.

No obstante, Osuna tuvo que trasladarse hasta el lugar donde compró el animal para demostrar a la comunidad que no se trataba de un canino y sustentar que sus argumentos eran verdaderos.