El 40% de los alimentos cultivados en el mundo es desperdiciado

Un informe publicado este miércoles por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) reveló que el 40% de los alimentos que son producidos en las granjas no llega a ser consumido. Es decir, cerca de 2.500 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente.

Los datos arrojados por el informe “Enviado a la basura: Pérdida global de alimentos en granjas” reflejan que los desperdicios alimentarios serían 1.200 millones de toneladas más de las que se estimaban previamente.

“Este alimento podría ayudar a abordar la inseguridad alimentaria mundial: entre 720 y 811 millones de personas pasaron hambre en 2020, hasta 161 millones más que en 2019”, advierte WWF en un comunicado sobre el informe.

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Este 40% de desperdicios alimentarios supone además el 10% de los gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global, no el 8% que se pensaba anteriormente, y equivale a casi el doble de las emisiones anuales producidas por todos los automóviles que se conducen en Estados Unidos y Europa.

La organización explica además que las altas emisiones generadas por estos residuos se deben a que, en gran medida, la producción de alimentos requiere grandes cantidades de tierra, agua y energía. “Se necesita un área del tamaño del subcontinente indio (4,4 millones de km2) y un volumen de agua equivalente a 304 millones de piscinas olímpicas para producir alimentos que nunca salen de la granja”, advierte WWF.

Esto sin tener siquiera en cuenta los recursos adicionales o la energía que se gastan después en la cadena de suministro.

Para abordar este problema, WWF insta en primera medida a los gobiernos a colocar la pérdida y el desperdicio de alimentos en un lugar más alto de las agendas políticas con objetivos vinculantes.

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“Los mercados y las cadenas de suministro deben ayudar a construir estructuras más justas para que los agricultores eviten inundaciones y saturaciones o centrarse demasiado en la producción de ciertos alimentos”, agregó el fondo.

Instó además a las personas a comprar, cocinar y comer de “manera más inteligente”, preparar solo lo necesario para evitar un desperdicio de comida buena.

Finalmente, advirtió que se debe reducir la pérdida de comida al menos a la mitad para ayudar a “combatir el hambre y limitar los impactos de la producción de alimentos en el clima y la naturaleza”.