El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó el 24 de abril de 2026 a Caracas para sostener el primer encuentro oficial con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en la Casa Amarilla, sede de la Cancillería venezolana. La cita, denominada III Reunión de la Comisión de Vecindad e Integración Colombia-Venezuela, marcó además la primera visita de un jefe de Estado extranjero al país caribeño desde la caída de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026.
La delegación colombiana encabezada por Petro estuvo integrada principalmente por altos mandos del sector defensa y seguridad, tal como lo anunció el propio mandatario durante un consejo de ministros realizado el 21 de abril: «Mi delegación va a ser más bien militar, policial, con el ministro de Defensa, para que organice la comitiva». Esta composición reflejó el carácter prioritariamente operativo de la agenda bilateral, con foco en la frontera colombo-venezolana de 2.200 kilómetros.
Un día antes del encuentro presidencial, la canciller colombiana, Rosa Villavicencio, se reunió en Caracas con su homólogo venezolano, Yvan Gil, para repasar los puntos críticos de la agenda: asuntos fronterizos, consulares, migratorios, de seguridad, defensa y cooperación energética. Villavicencio declaró durante la instalación de la cumbre que «Colombia y Venezuela no son solo países vecinos, son naciones hermanas, unidas por la historia, por la cultura, por la geografía y, sobre todo, por sus pueblos».
Petro llegó a Caracas tras el intento fallido de Cúcuta
El encuentro del 24 de abril se concretó después de que la reunión originalmente programada para el 13 de marzo en la ciudad fronteriza de Cúcuta fuera cancelada a última hora por el gobierno venezolano, que alegó razones de seguridad. Ante la imposibilidad de que Rodríguez viajara a Colombia, Petro decidió trasladarse a la capital venezolana. El mandatario explicó su decisión parafraseando un dicho popular durante un foro de líderes de izquierda celebrado en España: «El 24 de abril voy a ir a Caracas. Si Mahoma no viene a mí, yo voy».
La visita también ocurrió en un contexto de cambio político regional. Delcy Rodríguez asumió la presidencia encargada de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses. El Gobierno de Estados Unidos levantó las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que pesaban sobre Rodríguez, lo que abrió un nuevo margen de acción diplomática para Colombia.
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Catatumbo, ELN y gas: los temas que Petro puso sobre la mesa
El eje central de la reunión fue la crisis de seguridad en el Catatumbo, región selvática del departamento colombiano de Norte de Santander, limítrofe con el estado venezolano de Táchira, donde el Frente 33 de las disidencias de las FARC y el ELN mantienen disputas territoriales y operan a ambos lados de la frontera. Petro señaló que existe «una orden desde hace tiempo» de coordinar acciones con las fuerzas militares y policiales venezolanas, aunque reconoció que el plan conjunto «ha sido saboteado hasta el momento».
Además de seguridad, la agenda incluyó la posible reactivación de un acuerdo para la exportación de gas venezolano a Colombia y el avance en un proyecto de interconexión eléctrica binacional. En materia comercial y migratoria, los viceministros de Relaciones Exteriores de ambos países, la viceministra colombiana Juana Castro Santamaría y el viceministro venezolano Mauricio Rodríguez Gelfenstein, instalaron formalmente la III Comisión de Vecindad antes de la reunión presidencial.
Qué sigue tras el encuentro entre Petro y Rodríguez
Tras la reunión del 24 de abril, los gobiernos de Colombia y Venezuela quedaron comprometidos a avanzar en la estructuración de un plan conjunto de inteligencia militar para la frontera, la definición de acuerdos energéticos y el seguimiento a los temas migratorios y consulares planteados durante la III Comisión de Vecindad. Petro buscó posicionar a Colombia como actor clave en la transición política venezolana, en un escenario en el que Washington monitorea de cerca los movimientos de Delcy Rodríguez y el futuro institucional del país caribeño.
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